Salud

¿Dulces sueños?

Felix Prieto | Miércoles 31 de mayo de 2017
Diferencia entre el ronquido y el SAOS (Síndrome de Apneas Obstructivas del Sueño)

El consumo de tabaco y alcohol, el sobrepeso y dormir en posición supina influyen en su aparición. Si hay algo que puede arruinar nuestro descanso es, sin duda, el sonido de un
ronquido. Podría parecer algo sin importancia, pero es un grave problema tanto para el que lo padece como para su pareja. No poder descansar bien durante la noche puede provocar somnolencia excesiva, cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad, dificultad de concentración, pérdida de memoria o cambios de carácter durante el día.

¿Por qué se producen los ronquidos?

El Dr. Javier González Lagunas explica que “El ruido se produce por la vibración de las partes blandas de la orofaringe.

El paso de aire por la garganta hace vibrar los tejidos de su alrededor, porque estos tejidos están “flácidos” o poco tensos por el reposo muscular y la caída de la lengua, o por tener gran cantidad de tejido graso en la garganta. Esto recibe el nombre de ronquido simple”.

“Sin embargo, hay que tener en cuenta que el ronquido en muchas ocasiones va acompañando a un trastorno más importante, el SAOS, Síndrome de Apneas Obstructivas del Sueño”. Matiza el Dr. González Lagunas.

¿Qué es el SAOS?

El SAOS es un trastorno grave del sueño, y consiste en episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior durante el sueño profundo con pausas respiratorias de 10 a 30 segundos. Es decir, que dejamos de introducir aire en los pulmones durante esos 10-30 segundos. Las pausas de respiración van seguidas de un intento por respirar y del cambio a una etapa de sueño más ligero.

Por este motivo, las personas que padecen SAOS también pueden presentar ronquidos, apneas, episodios de asfixia, insomnio y pesadillas, sueño agitado, o incluso reflujo gastroesofágico.

Se calcula que la apnea afecta a un 4-6% de hombres y 2-4% de mujeres de edad media, y aumenta a un 25% en mayores de 65 años. Las causas de esta patología son la obstrucción de las vías respiratorias por la lengua, las amígdalas o la campanilla. Además, el consumo de tabaco y alcohol, el uso de medicamentos para dormir o dormir en posición supina contribuyen a padecerlo.

¿Cómo tratar el ronquido y el SAOS?

El diagnóstico del SAOS se establece mediante una polisomnografía. Estas pruebas están indicadas en personas que presentan uno o más de los siguientes síntomas:

- Somnolencia, sueño no reparador, fatiga

- Despertar con falta de aire

- Cuando un testigo describe: ronquido habitual, interrupciones de la respiración durante el sueño

- Antecedentes de hipertensión arterial, trastornos del ánimo, enfermedad arterial coronaria, infarto miocardio, diabetes mellitus II

El tratamiento variará según el caso, aunque existen algunas recomendaciones comunes: perder peso en caso de obesidad, dormir de lado o boca abajo en lugar de boca arriba, evitar el tabaco, alcohol y sedantes antes de ir a dormir, y procurar comer 2-3 horas antes de acostarnos.

En muchos casos, el tratamiento comienza con una mascarilla CPAP (Continuous Positive Airway Pressure). No obstante, existen otras opciones que permiten complementar o sustituir el tratamiento por este dispositivo. En el servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial de Quiron Barcelona ofrecen estas dos novedosas opciones:

1. Dispositivo de Avance Mandibular

Se trata de dos férulas unidas entre sí mediante un tornillo, que permite adelantar la mandíbula e incrementa el tono muscular a nivel de la vía aérea. Facilita el paso de aire y elimina el ronquido. Al mejorar episodios de apnea, se mejora la calidad de vida del paciente.

“Es el tratamiento indicado para el ronquido simple, el SAOS leve y moderado, que no responde a cambio de hábitos o pacientes que no sean candidatos a cirugía o la
mascarilla CPAP. También puede usarse en SAOS grave que no toleren el CPAP.”, explica la Dra. Patricia Filippi, odontóloga en QMaxDental- Quiron Salud Barcelona.

2. Avance maxilomandibular

Se trata una intervención de éxito que consistente en adelantar simultáneamente los hueso maxilar y mandíbula con el fin de ampliar el espacio aéreo tanto en la rinofaringe (parte posterior de la nariz) como en la orofaringe (parte posterior de la boca).

La operación no deja cicatrices externas, y consiste en realizar unas osteotomías controladas en los huesos de la cara para moverlos hacia adelante (en general del
orden de 1 cm), y después fijarlos con tornillos y placas. Es una intervención con un porcentaje resolución de apneas superior al 90%.

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