Un estudio publicado en la revista Laboratory Investigation revela que la proteína fascina podría ser un indicador clave en la eficacia de los tratamientos para el cáncer de mama triple negativo. Realizado por investigadores de la UCAM, el Hospital General Universitario Santa Lucía y el IMIB, el análisis muestra que la presencia de fascina en células del entorno tumoral se asocia con una mejor respuesta a la quimioterapia. Este hallazgo sugiere que comprender el papel de esta proteína puede abrir nuevas líneas de investigación en medicina personalizada, ayudando a adaptar tratamientos específicos para pacientes con este tipo agresivo de cáncer.
Un reciente estudio publicado en la revista Laboratory Investigation ha revelado que la proteína fascina podría desempeñar un papel crucial en la predicción de la eficacia de los tratamientos para el cáncer de mama triple negativo. Esta investigación es fruto de la colaboración entre la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), el Hospital General Universitario Santa Lucía y el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB). Este tipo de cáncer, que carece de terapias dirigidas específicas, sigue siendo tratado principalmente con quimioterapia.
La presencia de fascina se ha identificado en aproximadamente el 88 % de los tumores asociados a este subtipo. Su expresión en las células tumorales se vincula a características más agresivas y un pronóstico menos favorable. Sin embargo, el impacto de esta proteína puede variar según el tipo celular y el contexto del tumor.
El estudio se centra en entender por qué algunas pacientes con niveles detectables de fascina en células del entorno tumoral responden mejor a la quimioterapia que aquellas donde no se encuentra esta proteína. Los hallazgos sugieren que la presencia de fascina en células estromales, específicamente en miofibroblastos, está asociada con una mayor probabilidad de respuesta completa a la quimioterapia administrada antes de la cirugía y una evolución clínica más favorable en estos pacientes.
Además, se ha observado que la imipramina, un fármaco conocido, puede reducir tanto la expresión del gen que codifica para la proteína fascina como la capacidad migratoria de las células tumorales en modelos experimentales. Estos resultados ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo tumores aparentemente similares pueden reaccionar de manera diferente ante tratamientos quimioterapéuticos.
A pesar de que esta investigación aún se encuentra en fase preclínica, su potencial para aplicaciones futuras es considerable. Ana María Hurtado López, investigadora vinculada al proyecto, señala: “Los resultados ayudan a comprender mejor los mecanismos detrás de las respuestas diferenciadas al tratamiento entre tumores y subrayan la importancia del microambiente celular”.
El trabajo se fundamentó en el análisis de muestras tumorales obtenidas de 145 mujeres y fue complementado con estudios laboratoriales. La colaboración entre profesionales del Hospital General Universitario Santa Lucía y el IMIB, junto con el Grupo de Genética, Patología Molecular y Enfermedades Raras de UCAM, contribuye significativamente a avanzar hacia una medicina personalizada. El objetivo es adecuar los tratamientos a las necesidades específicas de cada paciente diagnosticada con cáncer de mama triple negativo.
El cáncer de mama triple negativo es un subtipo de cáncer de mama que no dispone de terapias dirigidas específicas, siendo la quimioterapia el principal tratamiento.
La proteína fascina se encuentra presente en alrededor del 88 % de los tumores de mama triple negativo y su expresión está asociada a características de mayor agresividad y peor pronóstico. Su presencia en células del entorno del tumor se relaciona con una mayor probabilidad de respuesta a la quimioterapia.
El estudio indica que la presencia de fascina en células del estroma, como los miofibroblastos, se asocia con mejores resultados tras el tratamiento estándar, lo que ayuda a entender por qué algunos tumores responden mejor que otros a la quimioterapia.
Aunque aún está en fase preclínica, la investigación presenta un potencial para ajustar tratamientos más adecuados a cada paciente con cáncer de mama triple negativo, contribuyendo así al avance en la medicina personalizada.