La comunidad internacional de micología científica y médica ha lanzado un plan global para combatir las resistencias antifúngicas, un problema creciente que afecta la salud pública. Este plan, respaldado por más de 50 investigadores de diversas organizaciones, se centra en cinco pilares: concienciación, vigilancia, prevención de infecciones, uso optimizado de antifúngicos e inversión en diagnóstico. Las infecciones por hongos, especialmente peligrosas para pacientes inmunodeprimidos, están aumentando debido a la resistencia a los tratamientos. La iniciativa busca integrar esfuerzos multidisciplinarios y multisectoriales para abordar este desafío crítico y mejorar la atención a las personas vulnerables. Para más información, visita el enlace a la noticia completa.
Las resistencias antimicrobianas se han convertido en uno de los desafíos más significativos para la salud pública, afectando la eficacia de tratamientos para enfermedades provocadas por virus, bacterias y hongos. En particular, las infecciones fúngicas enfrentan una falta de visibilidad y apoyo a nivel global, lo que ha llevado a la comunidad científica dedicada a la micología a promover iniciativas que aumenten la conciencia sobre este problema.
Un reciente ejemplo es el llamamiento publicado en la revista Nature Medicine, respaldado por más de 50 investigadores de dieciséis organizaciones internacionales. Este manifiesto incluye un plan de acción centrado en cinco pilares fundamentales: concienciación y formación, vigilancia, prevención y control de infecciones, uso optimizado de antifúngicos e inversión en diagnóstico e innovación terapéutica. La iniciativa busca mejorar la atención a las personas más vulnerables ante estas infecciones.
El aumento de hongos resistentes a los tratamientos representa un riesgo creciente para pacientes con sistemas inmunitarios comprometidos. Aunque en individuos sanos las consecuencias suelen ser leves, en aquellos con inmunodepresión pueden derivar en infecciones graves e incluso mortales. Entre las especies emergentes se encuentra Trichophyton indotineae, responsable de infecciones cutáneas difíciles de tratar.
En entornos hospitalarios, Candida auris se presenta como una amenaza alarmante, capaz de causar infecciones severas en el torrente sanguíneo, con una tasa de mortalidad del 33% entre los afectados. Asimismo, Aspergillus fumigatus, cuya resistencia a los azoles ha sido documentada globalmente, compromete gravemente las opciones terapéuticas disponibles.
La publicación en Nature Medicine, parte del proceso de actualización del Plan Global de Acción frente a la Resistencia Antimicrobiana de la OMS para 2026, subraya la necesidad urgente de aumentar el enfoque científico y social hacia estas infecciones. Hace dos años, The Lancet publicó un llamado similar que resaltaba estos riesgos.
Un enfoque ambiental integral
La investigadora del ISCIII señala que “la resistencia a los antifúngicos es una amenaza emergente que impacta directamente en la morbimortalidad”. Para abordarla adecuadamente es fundamental adoptar un enfoque coordinado que contemple la vigilancia y prevención desde una perspectiva One Health, integrando salud humana, animal y ambiental.
No solo se desarrolla resistencia dentro de hospitales; el medio ambiente juega un papel crucial. Los fungicidas aplicados en agricultura son similares a los antifúngicos utilizados en medicina humana, favoreciendo así la selección natural de hongos resistentes que luego afectan a los pacientes. Esta interconexión resalta la necesidad urgente de colaboración multidisciplinaria entre científicos, profesionales sanitarios y responsables políticos.
A pesar del avance en algunas iniciativas relevantes como la lista de patógenos fúngicos prioritarios de la OMS, liderada por Ana Alastruey, aún queda mucho por hacer para integrar efectivamente estas acciones dentro de políticas globales contra la resistencia antimicrobiana.
– Advertencia europea sobre las infecciones por el hongo multirresistente ‘C. auris’(2025)
– Una petición internacional urge a reforzar la lucha contra patologías causadas por hongos(2024)
Las resistencias antifúngicas son una amenaza creciente para la salud pública, especialmente en pacientes con sistemas inmunitarios debilitados. Estas resistencias dificultan la eficacia de los tratamientos y pueden provocar infecciones graves.
Proponen un plan global basado en cinco pilares: concienciación y formación, vigilancia, prevención y control de infecciones, uso optimizado de antifúngicos e inversión en diagnóstico e innovación terapéutica.
La resistencia a los antifúngicos no solo se desarrolla en hospitales, sino también en el medio ambiente. Un enfoque One Health integra la salud humana, animal y ambiental, lo que es crucial para abordar esta amenaza de manera efectiva.
Se mencionan especies como Candidozyma auris, que puede causar infecciones graves del torrente sanguíneo, y Aspergillus fumigatus, cuya resistencia a los azoles se ha detectado a nivel global.
Se han establecido algunas iniciativas relevantes, como la lista de patógenos fúngicos prioritarios de la OMS y grupos de trabajo One Health en sociedades internacionales de micología.