Un estudio de la Universidad Rovira i Virgili (URV) revela que el daño hepático asociado a la obesidad está influenciado no solo por la cantidad de grasa acumulada, sino también por el sexo biológico y los ciclos de luz y oscuridad. La investigación, publicada en la revista Free Radical Biology & Medicine, muestra que una de cada cuatro personas tiene grasa en el hígado sin saberlo. Los resultados indican diferencias significativas entre machos y hembras en cuanto a acumulación de grasa y daño oxidativo, sugiriendo que las respuestas del hígado son más complejas de lo que se pensaba. Además, se destaca la importancia del reloj biológico en la capacidad del hígado para enfrentar el estrés metabólico, lo que podría tener implicaciones en el manejo de enfermedades metabólicas. Este trabajo es parte de la tesis doctoral de Aina Gironès y resalta la necesidad de considerar factores como el sexo y los ritmos circadianos al estudiar complicaciones hepáticas relacionadas con la obesidad.
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) ha revelado que la respuesta del hígado ante la obesidad no se determina únicamente por la cantidad de grasa acumulada, sino que también está influenciada por el sexo biológico y los ciclos de luz y oscuridad. Esta investigación es particularmente relevante, dado que se estima que una de cada cuatro personas en el mundo presenta acumulación de grasa en el hígado, muchas veces sin ser conscientes de ello.
La enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica, que se relaciona estrechamente con la obesidad y el síndrome metabólico, es actualmente una de las formas más comunes de enfermedad hepática globalmente. Cuando el hígado acumula un exceso de grasa, sus células pueden experimentar estrés oxidativo, lo que puede llevar a consecuencias graves como inflamación, fibrosis e incluso cáncer hepático.
El equipo de investigación utilizó modelos animales para analizar cómo la obesidad inducida por dieta afecta al hígado en función del fotoperiodo. Durante ocho semanas, los animales fueron expuestos a condiciones de días cortos o largos, y se evaluaron diversos indicadores metabólicos y hepáticos. Entre estos se incluyeron la acumulación de grasa, el daño oxidativo y varios componentes del reloj circadiano del hígado.
Los resultados mostraron diferencias significativas entre machos y hembras. Mientras que los machos tendían a acumular más grasa en el hígado bajo condiciones de días largos, las hembras presentaban un mayor daño oxidativo hepático a pesar de tener menor acumulación lipídica. Este hallazgo desafía la noción común de que más grasa siempre implica más daño.
Además, el estudio indica que ambos sexos activan diferentes mecanismos de defensa. Las hembras demostraron una activación más intensa de vías antioxidantes y niveles superiores de melatonina, una hormona relacionada con los ciclos lumínicos. Por otro lado, los machos parecían depender más del aumento general en su capacidad antioxidante total durante días largos. Según Aina Gironès, investigadora involucrada en el estudio, esto sugiere que la respuesta del organismo al estrés metabólico varía según el contexto biológico y ambiental.
Los autores del estudio apuntan que las hembras suelen tener una protección antioxidante hepática más eficiente debido a la acción de los estrógenos; sin embargo, esta protección podría verse comprometida en situaciones de obesidad. Esto podría explicar por qué las hembras mostraron mayores niveles de daño oxidativo a pesar de acumular menos grasa en el hígado.
Otro aspecto crucial del estudio es la relación entre el reloj biológico y la salud hepática. Se identificaron diferencias en genes y proteínas del sistema circadiano hepático según el sexo y las condiciones ambientales. Estas variaciones estaban vinculadas con los niveles de melatonina y con la respuesta antioxidante.
Los hallazgos sugieren que la exposición a la luz puede influir en la capacidad del hígado para hacer frente al estrés asociado con la obesidad. Esta cuestión cobra especial relevancia hoy en día debido al uso excesivo de pantallas durante la noche y horarios irregulares que alteran los ritmos circadianos naturales del cuerpo.
A pesar de que este trabajo describe asociaciones observadas en un modelo experimental, los investigadores enfatizan que son necesarios estudios adicionales para profundizar en estas relaciones complejas. No obstante, esta investigación refuerza la idea de que para comprender mejor las complicaciones hepáticas relacionadas con la obesidad no basta con observar solo la cantidad de grasa acumulada; también es fundamental considerar factores como el sexo biológico y los ritmos temporales del metabolismo.
Este estudio forma parte de la tesis doctoral de Aina Gironès dentro del grupo Nutrigenómica en URV y cuenta con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación español.
Referencia bibliográfica: Gironès-Garreta A et al., "Sex and photoperiod shape hepatic redox homeostasis in diet-induced obesity in association with a melatonin-NRF2-circadian regulatory axis", Free Radical Biology & Medicine, 2026 Feb 27;248:413-423. doi: 10.1016/j.freeradbiomed.2026.02.070.
El daño hepático asociado a la obesidad no depende solo de la cantidad de grasa acumulada, sino también del sexo biológico y de los ciclos de luz y oscuridad.
La luz, a través del sistema circadiano, puede modular la capacidad del hígado para defenderse frente al estrés asociado a la obesidad. Alteraciones en los ritmos circadianos pueden influir en la progresión de enfermedades metabólicas y hepáticas.
Los machos tienden a acumular más grasa en el hígado, mientras que las hembras muestran más daño oxidativo hepático a pesar de tener menos grasa acumulada. Esto sugiere que la relación entre acumulación lipídica y lesión hepática es más compleja de lo que se pensaba.
Las hembras presentan una activación más intensa de vías antioxidantes y niveles más altos de melatonina, mientras que los machos dependen más de un aumento en la capacidad antioxidante total, especialmente en condiciones de días largos.
Este estudio refuerza la idea de que para entender mejor las complicaciones hepáticas asociadas a la obesidad, no basta con observar solo la cantidad de grasa acumulada; también hay que considerar el sexo biológico y la dimensión temporal del metabolismo.