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Identifican biomarcadores clave para diagnosticar la COVID persistente

Redacción | Miércoles 27 de mayo de 2026

Investigadores de las universidades Complutense de Madrid y Rey Juan Carlos han identificado nuevos biomarcadores que podrían mejorar el diagnóstico y seguimiento de la COVID persistente, que afecta a cerca de 2 millones de personas en España. El estudio revela niveles elevados de anticuerpos IgA en saliva frente a una proteína del coronavirus, así como una disminución del componente C3 del sistema del complemento. Estos hallazgos sugieren que el sistema inmunitario sigue activo como si el virus estuviera presente, lo que contribuye a la inflamación crónica. La investigación destaca la importancia de estos biomarcadores para entender mejor los mecanismos inmunológicos detrás del síndrome post-COVID y su potencial impacto en el tratamiento. Para más información, visita el enlace: https://biblioteca.cibeles.net/nuevos-biomarcadores-para-el-diagnostico-y-seguimiento-de-la-covid-persistente/



Investigadores de las universidades Complutense de Madrid y Rey Juan Carlos han realizado un importante avance en la comprensión de la COVID persistente, una condición que afecta a cerca de 2 millones de personas en España. Este equipo ha identificado dos biomarcadores que podrían ser clave para el diagnóstico y seguimiento de esta enfermedad, caracterizada por un sistema inmunitario que actúa como si el virus siguiese activo, provocando inflamación crónica.

Los científicos han observado niveles elevados de anticuerpos IgA en saliva dirigidos contra la nucleocápside del coronavirus, una proteína no incluida en las vacunas administradas en el país. Este hallazgo sugiere una desregulación del sistema inmune a nivel mucoso, indicando que el organismo podría seguir respondiendo como si el virus estuviera presente.

Nuevos descubrimientos sobre el complemento

Además, se ha detectado una disminución del componente C3 del sistema del complemento, un conjunto de proteínas que se activan en cascada ante la presencia de patógenos. La reducción de C3 podría estar relacionada con una activación excesiva frente al SARS-CoV-2 y otros antígenos, lo cual contribuye a procesos inflamatorios al atraer y activar células inmunitarias.

La investigación, publicada en Frontiers in Immunology, destaca por correlacionar por primera vez los altos niveles de anticuerpos IgG contra la nucleocápside con el consumo del complemento medido en un ensayo denominado CH50. Este vínculo sugiere que los anticuerpos IgG anti-nucleocápside podrían activar el complemento y promover una respuesta inmunitaria dañina que resulta en inflamación crónica.

Un panel prometedor para diagnóstico

“Ambos parámetros considerados conjuntamente, IgA anti-nucleocápside y C3, podrían contribuir a un panel de biomarcadores para diagnóstico y seguimiento de los pacientes”, afirma Narcisa Martínez Quiles, catedrática de Inmunología en la Facultad de Medicina de la UCM.

El estudio analizó muestras de 34 individuos sin secuelas tras haber pasado la infección y 104 pacientes con COVID persistente, cuyas muestras fueron obtenidas gracias a la asociación AMACOP (Asociación de COVID Persistente) en la Comunidad de Madrid.

Impacto del COVID persistente

Aproximadamente 200 síntomas han sido asociados con la COVID persistente, que varían desde leves hasta graves e incluso incapacitantes. Entre ellos se encuentran: pérdida del olfato y gusto, afonía, “niebla mental”, cansancio extremo, dolor muscular y articular, cefaleas y trastornos del sueño.

Las estimaciones recientes sugieren que al menos el 10 % de infecciones en adultos, así como entre el 1 % y 4 % en niños, pueden resultar en secuelas duraderas. Las causas exactas detrás del desarrollo del síndrome post-COVID aún no son completamente comprendidas; sin embargo, factores como la gravedad durante la infección aguda o condiciones preexistentes parecen influir significativamente.

Colaboración interuniversitaria

Este trabajo fue llevado a cabo por equipos del departamento de Inmunología y Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense, junto con áreas afines en la Universidad Rey Juan Carlos. Según Patricia Marín, investigadora de la URJC: “La colaboración ha sido excelente y muy fluida”, destacando cómo ambas universidades se unieron para abordar las necesidades emergentes relacionadas con la COVID persistente.

El proyecto ha sido financiado principalmente a través del programa ANTICIPA-CM REACT-UCM y P2022/BMD-7278.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
2,000,000 Número de personas en España con COVID persistente
34 Número de individuos control que pasaron la infección sin secuelas
104 Número de pacientes con post-COVID estudiados
10% Porcentaje estimado de infecciones en adultos que podrían haber llevado al desarrollo de secuelas

Preguntas sobre la noticia

¿Qué son los nuevos biomarcadores para el diagnóstico de la COVID persistente?

Los nuevos biomarcadores son anticuerpos IgA elevados en saliva frente a una proteína del coronavirus, la nucleocápside, y una disminución del componente C3 del sistema del complemento. Estos hallazgos pueden ayudar al diagnóstico y seguimiento de pacientes con COVID persistente.

¿Cómo se comporta el sistema inmunitario de los pacientes con COVID persistente?

El sistema inmunitario de estos pacientes se comporta como si el virus siguiese activo, provocando inflamación crónica. Esto se manifiesta en la presencia elevada de ciertos anticuerpos y en la desregulación a nivel de las mucosas.

¿Cuáles son las secuelas más comunes de la COVID persistente?

Las secuelas pueden variar desde leves hasta graves e incluyen síntomas como pérdida de olfato y gusto, “niebla mental”, cansancio, dolor muscular y articular, entre otros. Se han descrito alrededor de 200 síntomas diferentes.

¿Cuántas personas sufren COVID persistente en España?

Aproximadamente 2 millones de personas en España padecen COVID persistente, que es considerado un síndrome post-viral o síndrome post-COVID.

¿Cuál es la importancia del estudio mencionado en la noticia?

El estudio es importante porque correlaciona por primera vez la presencia elevada de anticuerpos IgG anti-nucleocápside con la disminución del complemento C3, lo que podría contribuir a un panel de biomarcadores útiles para el diagnóstico y seguimiento de los pacientes.

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