El Tercer Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables, celebrado del 16 al 18 de junio en San Sebastián, reunió a cerca de 800 profesionales de 76 países para abordar el envejecimiento y la participación social. Bajo el lema "¡Transformemos juntos!", el evento promovido por la OMS destacó la importancia de repensar las ciudades desde una perspectiva inclusiva y sostenible. Se discutieron temas como vivienda, transporte, cuidados comunitarios y la necesidad de combatir el edadismo. El congreso concluyó con un llamado a fortalecer los compromisos globales y locales para construir comunidades más amigables e inclusivas. La próxima edición se llevará a cabo en Singapur en 2028.
El Tercer Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables, que tuvo lugar del 16 al 18 de junio en el Kursaal de San Sebastián, congregó a cerca de 800 profesionales provenientes de 76 países de todos los continentes. Bajo el lema ‘¡Transformemos juntos! Un mundo conectado, equitativo y sostenible, adaptado a todas las generaciones’, el evento fue promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y organizado por el Imserso en colaboración con diversas instituciones vascas y locales.
Durante tres días, el congreso se convirtió en un laboratorio internacional donde se debatieron ideas y experiencias para avanzar hacia entornos más inclusivos y habitables para todas las edades. La inauguración dejó claro que la amigabilidad es un concepto fundamental para entender tanto el presente como el futuro de nuestras sociedades. En su discurso, Jon Insausti, alcalde de San Sebastián, destacó la importancia de construir una ciudad próspera y feliz. Por su parte, Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, enfatizó que ser “amigable” implica un compromiso valiente y necesario para superar divisiones generacionales.
Uno de los temas centrales del congreso fue la celebración del 15º aniversario de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. En la sesión titulada ‘Celebrando el legado y las lecciones aprendidas’, se puso énfasis en cómo el marco impulsado por la OMS ha servido como una herramienta flexible para mejorar las ciudades mediante un enfoque colaborativo y participativo. Se argumentó que la experiencia acumulada en el envejecimiento puede contribuir a crear mejores ciudades al conectar desafíos globales con realidades locales.
La segunda jornada se centró en la diversidad del movimiento, destacando que la red incluye tanto grandes capitales como pequeñas localidades. Se presentaron proyectos innovadores desarrollados en países tan diversos como India, Singapur y Estados Unidos. Alexandre Kalache, embajador del congreso y experto en políticas de envejecimiento activo, subrayó la necesidad de continuar avanzando hacia un mundo más justo mediante la participación activa de la sociedad civil.
A lo largo del congreso se delineó una agenda concreta para las ciudades amigables. Las sesiones paralelas abordaron temas cruciales como la participación social, vivienda accesible, transporte seguro y servicios comunitarios. También se discutieron cuestiones críticas como soledad, movilidad segura y brechas digitales.
En la segunda jornada se ampliaron estos debates al incluir temas como conexión social, derechos de las personas mayores y sostenibilidad. El mensaje fue claro: la amigabilidad abarca mucho más que urbanismo; impacta directamente en bienestar social, accesibilidad e interacción comunitaria.
En la clausura del evento, Thiago Hérick de Sá anunció que el próximo congreso mundial se celebrará en Singapur en 2028. Destacó que es esencial establecer compromisos firmes para mantener el impulso del movimiento internacional. Amal Abou Rafeh, representante de Naciones Unidas, enfatizó que traducir esos compromisos a acciones concretas es vital ante los desafíos complejos del envejecimiento.
Tamer Mohamed Shousha también hizo hincapié en la necesidad de crear una “agenda común” entre universidades y comunidades para fortalecer iniciativas amigables. Los diálogos sobre el futuro revelaron tanto fortalezas —como flexibilidad— como desafíos persistentes relacionados con financiación insuficiente y mejorar accesibilidad lingüística.
María Jesús Idoeta, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento local, concluyó resaltando que la longevidad transforma no solo espacios públicos sino también formas de colaboración entre diferentes sectores. Mayte Sancho, directora general del Imserso, reafirmó que durante este encuentro se trató sobre vivienda, transporte e información con un enfoque común: construir juntos.
El ámbito local se reafirma como el espacio decisivo donde las políticas pueden materializarse en realidades cotidianas y fomentar vínculos comunitarios sólidos.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 800 | Número de profesionales asistentes |
| 76 | Número de países representados |
| 3 días | Duración del congreso |
| 2028 | Año del próximo congreso mundial |
El congreso buscó reforzar la participación, la acción local y el compromiso global ante el envejecimiento, promoviendo un enfoque colaborativo y participativo en la planificación de ciudades amigables para todas las generaciones.
Cerca de 800 profesionales de 76 países de los cinco continentes asistieron al congreso, lo que refleja su relevancia internacional.
Se discutieron temas como la participación social, vivienda, espacios exteriores, transporte, servicios comunitarios, conexión social, edadismo, cambio climático y la importancia de la solidaridad intergeneracional.
Se celebraron 15 años de esta red, resaltando su flexibilidad y su papel en mejorar las ciudades desde una perspectiva inclusiva y participativa.
Se identificó que la transformación de las ciudades debe ser colaborativa e inclusiva, que combatir el edadismo es crucial y que se requieren más compromisos operativos y mejor financiación para avanzar en este movimiento internacional.