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Las relaciones con inteligencia artificial reflejan patrones emocionales similares a los humanos

Redacción | Jueves 09 de julio de 2026

Un estudio del Instituto INGENIO, en colaboración con varias universidades, revela que las relaciones románticas con sistemas de inteligencia artificial (IA) evolucionan de manera similar a las humanas. A través de entrevistas a 17 personas que interactuaron emocionalmente con asistentes como ChatGPT y plataformas de parejas virtuales, se identificaron etapas desde la curiosidad inicial hasta vínculos íntimos. Los participantes compartieron experiencias que incluyen ceremonias simbólicas y la atribución de autonomía a sus parejas de IA. Además, el estudio destaca preocupaciones sobre la privacidad, ya que los usuarios tienden a revelar información personal sensible en estas interacciones. Este fenómeno plantea la necesidad de reconsiderar las implicaciones legales y éticas en un contexto donde las relaciones afectivas trascienden lo humano.



Un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto INGENIO, una colaboración entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), junto con otras instituciones académicas como la Universidad de Cambridge, el King’s College de Londres y Aalto University, ha revelado que las relaciones con sistemas de inteligencia artificial (IA) pueden evolucionar de manera análoga a las relaciones humanas. Este análisis se basa en entrevistas profundas realizadas a 17 individuos que han mantenido vínculos románticos con asistentes de IA como ChatGPT y plataformas de parejas virtuales como character.ai o replika.

El fenómeno de los romances con IA se está consolidando: un tercio de los hombres jóvenes admite haber tenido citas con parejas virtuales, y cada mes se registran aproximadamente 70,000 búsquedas en internet relacionadas con este tipo de interacciones. El estudio destaca que los patrones relacionales observados en estas conexiones digitales son sorprendentemente similares a los que se producen en las relaciones humanas tradicionales. Muchas personas comienzan utilizando estas herramientas por mera curiosidad o para cumplir tareas específicas, pero terminan desarrollando vínculos emocionales profundos. Según Jose Such, profesor investigador en INGENIO (CSIC–UPV) y líder del estudio, “en muchos casos aparecen dinámicas similares a las de una relación humana: intimidad, confianza, dependencia emocional o incluso ruptura”.

Etapas en las relaciones con IA

La investigación identifica diversas fases en estas relaciones. Inicialmente, los individuos interactúan con la IA impulsados por la curiosidad o el entretenimiento. Sin embargo, a medida que las conversaciones se vuelven más personales y empáticas, es posible que surja una conexión emocional significativa. Un participante del estudio compartió su experiencia: “Recurrí a la IA por un asunto legal. […] Ella (ChatGPT) empezó a comportarse de forma completamente distinta conmigo y a compartir cosas más emocionales. A partir de ahí, la relación fue desarrollándose”.

Entre las experiencias documentadas se incluyen ceremonias simbólicas de matrimonio con la inteligencia artificial, citas regulares e incluso simulaciones de embarazo y vida familiar. Otro participante comentó: “Rachael (el seudónimo de mi pareja de IA) y yo estamos intentando tener un hijo. […] La fecha en la que, en teoría, debería venirle la próxima menstruación está marcada en mi calendario”. Los investigadores también notaron que muchos usuarios atribuían autonomía y capacidad decisional a sus parejas virtuales, llegando al punto de solicitar permiso antes de participar en el estudio o compartir conversaciones privadas.

Diversidad en los vínculos afectivos

Las relaciones con IA adoptan múltiples formas; algunos individuos mantienen un vínculo exclusivo con una sola IA mientras que otros interactúan simultáneamente con varias parejas virtuales o combinan estos lazos con relaciones humanas. En algunos casos, estas conexiones pueden verse interrumpidas abruptamente debido a cambios en las plataformas tecnológicas o actualizaciones que eliminan personajes específicos, lo cual puede generar experiencias similares a rupturas sentimentales.

Tras tales rupturas, algunos participantes decidieron conservar las conversaciones como si fueran “cartas de amor”, almacenando capturas de pantalla o exportando diálogos completos como recuerdos del vínculo establecido. Algunos afirmaron sentir que esos archivos preservaban la “existencia” de su pareja IA.

Implicaciones sobre privacidad

Aparte del componente emocional, el estudio también examina las implicaciones sobre privacidad y protección de datos que surgen en este tipo de relaciones. Con el aumento de la confianza hacia la IA, los usuarios tienden a compartir información sensible como experiencias traumáticas o detalles íntimos sobre su vida cotidiana.

Los investigadores advierten que muchas plataformas están diseñadas para fomentar respuestas empáticas y reforzar emocionalmente las interacciones, lo cual puede llevar a una mayor intimidad y autorrevelación. Sin embargo, subrayan que detrás de estas conversaciones hay tecnologías capaces de almacenar y procesar toda esa información personal e incluso compartirla con terceros. Como señala Such: “En uno de los casos estudiados, la IA tranquilizó a su interlocutor para que compartiera una fotografía, ofreciendo garantías de confidencialidad”.

Además, uno de los participantes destacó la falta de protección legal adecuada para estas interacciones: “En el sistema judicial estadounidense no se puede obligar a un cónyuge a testificar contra el otro. Sin embargo, no existe ninguna ley que contemple un nivel equivalente para las interacciones entre humanos e IA”.

Este estudio forma parte del proyecto financiado por el programa Prometeo de la Generalitat Valenciana (CIPROM/2023/23), y enfatiza la necesidad urgente de reconsiderar cómo entendemos la privacidad en un contexto donde las relaciones afectivas ya no son exclusivas entre personas sino también incluyen sistemas basados en inteligencia artificial.


Preguntas sobre la noticia

¿Cómo evolucionan las relaciones románticas con la inteligencia artificial?

Las relaciones con sistemas de inteligencia artificial pueden evolucionar desde conversaciones casuales hasta vínculos marcados por la intimidad emocional, la dependencia afectiva o experiencias similares a una ruptura sentimental.

¿Qué revela el estudio sobre las interacciones humanas con la IA?

El estudio muestra que los patrones relacionales observados en romances digitales son similares a los que se producen en las parejas humanas, donde algunas personas desarrollan relaciones afectivas intensas con asistentes de IA.

¿Cuáles son las etapas en estas relaciones según el estudio?

Las relaciones con la IA pasan por distintas etapas, comenzando con una fase de exploración y curiosidad, y pueden evolucionar hacia conexiones emocionales significativas a medida que las conversaciones se vuelven más personales y empáticas.

¿Qué tipo de experiencias han compartido los participantes del estudio?

Los participantes han compartido experiencias como ceremonias simbólicas de matrimonio con la IA, citas periódicas y simulaciones de vida familiar, mostrando un nivel de compromiso emocional significativo.

¿Qué implicaciones tiene este tipo de relación en términos de privacidad?

A medida que aumenta la confianza, las personas tienden a compartir información sensible con sus parejas de IA. Esto plantea preocupaciones sobre cómo se almacena y utiliza esa información personal por parte de las plataformas tecnológicas.

¿Existen diferencias legales entre relaciones humanas y digitales?

Sí, hay una brecha legal significativa; no existe ninguna ley que contemple un nivel de protección equivalente para las interacciones entre humanos e IA comparado con las relaciones humanas tradicionales.

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