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Estudio descarta que la hipertrabeculación ventricular izquierda sea una enfermedad cardíaca peligrosa

Redacción | Martes 04 de agosto de 2026

El Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda ha participado en un estudio pionero que descarta la existencia de una enfermedad del corazón relacionada con la hipertrabeculación ventricular izquierda. Liderado por el Dr. Pablo García-Pavía, el estudio incluyó a 1.160 pacientes y concluyó que esta característica anatómica no se asocia a un mayor riesgo de eventos cardíacos adversos. Publicado en la revista Circulation, los hallazgos sugieren que la hipertrabeculación debe considerarse un rasgo morfológico dentro de la miocardiopatía dilatada, sin implicaciones clínicas específicas ni necesidad de tratamientos agresivos como la anticoagulación preventiva. Este trabajo resuelve años de debate en cardiología y destaca la importancia del análisis genético y la resonancia magnética en la comprensión de estas condiciones cardíacas.



Un equipo de investigación liderado por el doctor Pablo García-Pavía, jefe de la Unidad de Cardiopatías Familiares del Hospital Universitario Puerta de Hierro en Majadahonda, ha realizado un importante hallazgo en el campo de la cardiología. Este estudio, que también involucra al grupo de miocardiopatías hereditarias del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), ha demostrado que la hipertrabeculación ventricular izquierda, una característica anatómica del corazón, no está asociada a un peor pronóstico en pacientes con miocardiopatía dilatada.

El análisis, que representa el mayor estudio hasta la fecha con 1.160 pacientes de 22 centros en España y los Países Bajos, concluye que la presencia de hipertrabeculación no incrementa el riesgo de eventos embólicos, insuficiencia cardíaca avanzada ni arritmias ventriculares graves. Los resultados han sido publicados en la revista Circulation.

Nueva perspectiva sobre la hipertrabeculación

La hipertrabeculación ventricular izquierda ha sido objeto de debate durante años en el ámbito cardiológico. Anteriormente considerada como una enfermedad independiente, conocida como miocardiopatía no compactada, investigaciones recientes sugieren que se trata más bien de una característica anatómica relacionada con un aumento del número o grosor de las trabéculas musculares en el ventrículo izquierdo.

A lo largo del tiempo, esta condición había sido vinculada a un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y arritmias, lo que llevó a algunos médicos a recomendar tratamientos más agresivos, incluyendo anticoagulantes para prevenir trombos en áreas afectadas. Sin embargo, este nuevo estudio resuelve la controversia sobre si la hipertrabeculación debe ser clasificada como una enfermedad por derecho propio.

Resultados significativos y su implicación clínica

Tras un seguimiento promedio superior a cinco años, los investigadores encontraron que los pacientes con hipertrabeculación presentaban una evolución clínica comparable a aquellos sin esta característica. Según García-Pavía, “los verdaderos factores asociados al pronóstico fueron variables ya conocidas”, como la fracción de eyección ventricular y la presencia de fibrosis cardíaca detectada mediante resonancia magnética.

Uno de los hallazgos más destacados es que la hipertrabeculación no aumenta el riesgo de embolias cerebrales o sistémicas, incluso en pacientes con función cardíaca significativamente reducida y sin fibrilación auricular. La Dra. Nerea Mora, cardióloga del Hospital Puerta de Hierro y primera autora del estudio, subraya que “este resultado cuestiona la necesidad de utilizar anticoagulación preventiva únicamente por la presencia de hipertrabeculación”.

Análisis genético y su relevancia

El análisis genético realizado durante el estudio reveló variaciones en la frecuencia de hipertrabeculación según las causas genéticas subyacentes. No obstante, Mora aclara que “la presencia de hipertrabeculación no modificó el riesgo clínico dentro de ninguno de los grupos analizados”, confirmando así que su existencia no implica un peor pronóstico.

Los autores destacan que este trabajo es el mayor realizado hasta ahora en pacientes con miocardiopatía dilatada caracterizados mediante resonancia magnética y análisis genético. Los resultados apoyan la idea de considerar la hipertrabeculación como un rasgo fenotípico dentro del espectro de esta enfermedad, carente de valor pronóstico independiente y sin implicaciones terapéuticas específicas.

Este estudio ha sido financiado por el Instituto de Salud Carlos III a través del proyecto PI24/0359 y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Social Europeo, así como por el proyecto DCM-NEXT bajo el programa Horizon Europe del Consejo Europeo de Innovación.

Preguntas sobre la noticia

¿Qué es la hipertrabeculación ventricular izquierda?

La hipertrabeculación ventricular izquierda es una característica anatómica del corazón que se ha asociado tradicionalmente a un peor pronóstico en pacientes con miocardiopatía dilatada. Se refiere a un aumento del número y/o grosor de las trabéculas, pequeñas estructuras musculares en el ventrículo izquierdo.

¿Cuál fue el principal hallazgo del estudio liderado por el doctor Pablo García-Pavía?

El estudio concluyó que la presencia de hipertrabeculación no está asociada a un mayor riesgo de eventos embólicos, insuficiencia cardíaca avanzada ni arritmias ventriculares graves, lo que sugiere que debe considerarse como un rasgo morfológico dentro de la miocardiopatía dilatada y no como una enfermedad independiente.

¿Cómo se llevó a cabo el estudio?

El estudio fue el mayor realizado hasta la fecha, incluyendo 1.160 pacientes de 22 centros en España y Países Bajos. Se utilizó resonancia magnética cardíaca y análisis genético para caracterizar a los pacientes.

¿Qué implicaciones tienen los resultados del estudio para el tratamiento de los pacientes?

Los resultados cuestionan la necesidad de tratamientos más agresivos, incluida la anticoagulación preventiva, únicamente por la presencia de hipertrabeculación, dado que no incrementa el riesgo de embolias cerebrales o sistémicas.

¿Quién financió este estudio?

El trabajo fue financiado por el Instituto de Salud Carlos III y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Social Europeo, así como por el proyecto DCM-NEXT del programa Horizon Europe del Consejo Europeo de Innovación.

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