Sira Rego reclamó a las instituciones medidas para garantizar la igualdad real de las personas con discapacidad. En el XII Congreso Estatal de Unidad Progresista de la ONCE advirtió de que las barreras en la infancia se acumulan y condicionan la autonomía y emancipación en la juventud, también ante la dificultad de acceder a viviendas accesibles.
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, advirtió de que las barreras que afrontan desde pequeños los niños y niñas con discapacidad se acumulan y condicionan sus oportunidades de autonomía y emancipación durante la juventud.
En el XII Congreso Estatal de Unidad Progresista de la ONCE (UP), Rego defendió que “la efectividad de un derecho se mide por las condiciones materiales que permiten ejercerlo” y reclamó “una responsabilidad activa de los poderes públicos”. También señaló que “reconocer la igualdad no basta cuando las estructuras sociales siguen produciendo desigualdad”.
La ministra sostuvo que, cuando las instituciones no garantizan espacios accesibles desde el inicio, “están haciendo es trasladar a cada persona y a su familia la responsabilidad de resolver lo que debería estar garantizado colectivamente”. Consideró que el problema es “especialmente grave durante la infancia”: las dificultades para aprender, jugar y participar en la vida colectiva “van limitando sus experiencias y sus oportunidades desde los primeros años”. Añadió que “esas desigualdades se acumulan” y cuestionó que luego se hable de emancipación juvenil “como si todas las personas hubieran tenido las mismas oportunidades para construir su futuro”.
Rego citó la vivienda como ejemplo de estas desigualdades. Dijo que, “lejos de ser solamente una crisis habitacional”, es “la expresión de un conflicto profundo entre el derecho a construir una vida digna y un modelo económico preocupado por la acumulación de riqueza y la extracción de rentas”. En el caso de las personas con discapacidad, apuntó, “a la barrera económica se añade la dificultad de encontrar viviendas que reúnan las condiciones necesarias de accesibilidad”.
La ministra cuestionó que la autosuficiencia se considere “una virtud casi absoluta” y afirmó que “todos los seres humanos somos interdependientes”. En su lugar, defendió “superar una concepción asistencialista de los cuidados” mediante sistemas públicos que “permitan elegir cómo y con quién vivir y que sitúen los apoyos al servicio de los proyectos de vida”.
Por último, destacó la trayectoria del movimiento de las personas con discapacidad en el avance de derechos mediante la organización colectiva y recordó que “no es lo mismo estar representado que tener poder”. Rego concluyó: “La democracia no es un orden acabado al que finalmente llegamos. Es también la capacidad de una sociedad para cuestionar sus propias reglas y ampliar quién puede participar en la definición de lo común”.
Reclamó una responsabilidad activa para garantizar la igualdad y defendió que la efectividad de un derecho depende de las condiciones materiales que permiten ejercerlo.
Según Rego, las barreras para aprender, jugar y participar en la vida colectiva pueden limitar sus experiencias y oportunidades desde la infancia, y acumularse con el tiempo.
Indicó que, para las personas con discapacidad, a la barrera económica se añade la dificultad de encontrar viviendas con las condiciones necesarias de accesibilidad.
Rego defendió superar una concepción asistencialista de los cuidados y apostar por sistemas públicos de apoyo que permitan elegir cómo y con quién vivir.