El Consejo General de Colegios Farmacéuticos destaca el papel del seguimiento farmacoterapéutico y la coordinación entre farmacia hospitalaria, comunitaria y equipo asistencial en pacientes con tumores neuroendocrinos. Los tratamientos prolongados y complejos hacen relevante revisar la efectividad y seguridad de todos los medicamentos, apoyar la adherencia y conciliar la medicación en los cambios de atención.
Los tumores neuroendocrinos pueden aparecer en distintos órganos, sobre todo en el aparato digestivo, el páncreas y el pulmón. Aunque son neoplasias relativamente infrecuentes, su incidencia ha aumentado durante las últimas décadas. La mejora de las técnicas diagnósticas, el mayor uso de pruebas de imagen y endoscopias, y una identificación anatomopatológica más precisa pueden estar detrás de ese incremento.
Son tumores poco conocidos por la población. El Día Mundial de los Tumores Neuroendocrinos, que se celebra cada 10 de noviembre, busca darles visibilidad e informar sobre sus características, localización, síntomas, evolución y tratamientos.
Con motivo de esta fecha, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha elaborado un informe sobre la enfermedad y la posible contribución del farmacéutico a la atención de estos pacientes. El documento destaca la importancia del seguimiento farmacoterapéutico ante tratamientos prolongados y pautas complejas.
La coordinación entre la farmacia hospitalaria, la farmacia comunitaria y el resto del equipo asistencial permite acompañar al paciente durante los cambios de tratamiento y las transiciones entre ámbitos de atención. El objetivo es mantener la continuidad asistencial, considerada esencial para alcanzar los objetivos terapéuticos.
La atención continuada comprende más que la selección y administración del tratamiento antitumoral. La evolución prolongada de muchos de estos tumores, la variedad de opciones terapéuticas y los posibles problemas asociados a la enfermedad o a la medicación hacen necesario vigilar la efectividad y seguridad de la farmacoterapia, favorecer la adherencia y atender las necesidades de cada paciente.
Según el informe, el seguimiento farmacoterapéutico puede tener especial utilidad cuando los pacientes reciben tratamientos prolongados, presentan otras enfermedades o toman varios medicamentos a la vez. Permite evaluar sistemáticamente si la farmacoterapia responde a sus necesidades y alcanza los resultados esperados, e identificar problemas de efectividad o seguridad que puedan requerir una intervención. El farmacéutico puede contribuir así a optimizar los resultados clínicos y reducir la carga de convivir con una enfermedad crónica o avanzada.
La revisión incluye todos los medicamentos que utiliza el paciente, no solo los prescritos contra el tumor. También puede recibir tratamientos para la hipertensión, la diabetes, los trastornos digestivos, el dolor u otras enfermedades concomitantes, además de fármacos para controlar síntomas hormonales.
El seguimiento también debe tener en cuenta los medicamentos sin receta, los complementos alimenticios, los preparados de plantas medicinales y otros productos que el paciente utilice por iniciativa propia. La información recopilada puede ayudar a detectar duplicidades, contraindicaciones e interacciones, así como a distinguir si un síntoma está relacionado con la enfermedad o con un efecto adverso.
El informe señala que pueden beneficiarse especialmente de este seguimiento quienes reciben fármacos con perfiles de seguridad complejos, como everólimus, sunitinib, cabozantinib, belzutifán o la combinación de capecitabina y temozolomida. Estos tratamientos requieren vigilar toxicidades específicas y pueden presentar interacciones clínicamente relevantes. La intervención farmacéutica debe integrarse en los protocolos establecidos por el equipo responsable.
La conciliación de la medicación cobra relevancia en las transiciones entre niveles asistenciales, después de un ingreso o una intervención quirúrgica, y cuando cambia el tratamiento. Consiste en comprobar que la medicación utilizada coincide con la prescripción vigente, aclarar discrepancias y evitar omisiones, duplicidades o errores. En los tumores neuroendocrinos, contribuye a mantener una visión actualizada y coherente de la farmacoterapia.
El servicio de adherencia terapéutica permite identificar dificultades para seguir el tratamiento y buscar soluciones adaptadas. Estas no siempre responden al rechazo o al olvido: la fatiga, la diarrea, las molestias digestivas, las alteraciones de la mucosa oral o la percepción de un beneficio inmediato limitado pueden dificultar la continuidad. También pueden influir la complejidad de las pautas, los desplazamientos al hospital y la falta de comprensión de la finalidad del medicamento.
En algunos casos, puede bastar con reforzar la información o establecer recordatorios; en otros, será necesario abordar primero una reacción adversa o revisar la complejidad del tratamiento. Los sistemas personalizados de dosificación (SPD) pueden resultar útiles para pacientes con tratamientos concomitantes complejos, siempre en función de sus características y tras comprobar la compatibilidad con los medicamentos implicados.
Pueden aparecer en distintos órganos, principalmente en el aparato digestivo, el páncreas y el pulmón.
El artículo señala que la mejora de las técnicas diagnósticas, el mayor uso de estudios de imagen y endoscopia y una mejor identificación anatomopatológica pueden estar detrás del incremento observado.
Puede realizar seguimiento farmacoterapéutico para vigilar la efectividad y seguridad de los medicamentos, detectar posibles problemas y favorecer la adherencia, en coordinación con el resto del equipo asistencial.
La revisión abarca todos los medicamentos, no solo los prescritos para el tumor. También puede incluir fármacos sin receta, complementos alimenticios, preparados de plantas medicinales y otros productos que utilice el paciente.
Según el informe citado, puede ser especialmente útil para quienes reciben tratamientos prolongados, tienen comorbilidades o toman varios medicamentos. El artículo menciona, entre otros, everólimus, sunitinib, cabozantinib, belzutifán y la combinación de capecitabina y temozolomida, que requieren vigilancia específica.
Consiste en comprobar que la medicación que utiliza el paciente coincide con la prescripción vigente y aclarar discrepancias. Es relevante en transiciones entre niveles asistenciales, después de un ingreso o una intervención quirúrgica, y ante cambios de tratamiento.
La fatiga, la diarrea, las molestias digestivas, las alteraciones de la mucosa oral, la complejidad de las pautas, las dificultades para desplazarse al hospital o no comprender la finalidad del medicamento pueden dificultar la continuidad del tratamiento.
Pueden ser útiles en pacientes con tratamientos concomitantes complejos, pero su uso debe ajustarse a las características del paciente y comprobarse la compatibilidad con los medicamentos implicados.