Un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) revela que seguir una dieta mediterránea y realizar actividad física puede reducir la impulsividad en personas mayores con alto riesgo cardiovascular. La investigación, publicada en la revista Psychotherapy and Psychosomatics, analizó a 306 participantes del ensayo PREDIMED-Plus-Cognición. Aquellos que siguieron un programa intensivo de alimentación saludable y ejercicio mostraron una disminución significativa en sus niveles de impulsividad en comparación con el grupo de control. Estos hallazgos sugieren que adoptar hábitos saludables no solo mejora la salud física, sino que también promueve una toma de decisiones más reflexiva, lo que podría contribuir a prevenir enfermedades crónicas futuras.
Un reciente ensayo clínico, en el que participó la Universitat Rovira i Virgili (URV), ha revelado que una combinación de dieta mediterránea, ejercicio físico y apoyo conductual puede ser efectiva para reducir la impulsividad en personas mayores con alto riesgo cardiovascular. Este comportamiento, que se manifiesta en decisiones apresuradas y reacciones emocionales desmedidas, ha sido objeto de estudio debido a su asociación con hábitos poco saludables y problemas de salud mental.
A pesar de los hallazgos previos sobre la relación entre impulsividad y estilos de vida no saludables, hasta ahora no existían evidencias claras en poblaciones de edad avanzada sin trastornos psiquiátricos diagnosticados. Sin embargo, un equipo de investigadores ha logrado demostrar que seguir una dieta mediterránea baja en calorías y realizar actividad física regular puede tener un impacto positivo en este rasgo psicológico.
Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Psychotherapy and Psychosomatics, reconocida por su relevancia internacional en psicología y psiquiatría. En esta investigación, se analizaron los datos de 306 participantes del proyecto PREDIMED-Plus-Cognición, que evalúa el estado cognitivo y otros factores relacionados con la salud mental.
Los voluntarios fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: uno siguió un programa intensivo enfocado en aumentar la adherencia a una dieta mediterránea ligeramente hipocalórica, incrementar la actividad física y recibir apoyo conductual; el otro grupo recibió únicamente recomendaciones generales sobre la dieta mediterránea. La impulsividad fue evaluada al inicio del estudio y durante tres años mediante cuestionarios de personalidad y pruebas cognitivas.
Tras tres años, aquellos que participaron en el programa intensivo mostraron una reducción significativa de los niveles de impulsividad comparado con el grupo control. En particular, mejoraron sus rasgos impulsivos, aprendiendo a priorizar decisiones más reflexivas sobre recompensas inmediatas.
“Es la primera vez que se demuestra que una intervención multimodal puede regular la impulsividad en personas mayores”, señala Carlos Gómez Martínez, investigador posdoctoral de Helse Vest y la Universidad de Bergen (Noruega). Por su parte, Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición de la URV y colíder del estudio, destaca que adoptar hábitos saludables no solo beneficia la salud física sino también promueve una toma de decisiones más consciente.
El estudio fue realizado por investigadores de la Unidad de Nutrición Humana de la URV, el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRBCatSud) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN). Esta investigación forma parte del proyecto PREDIMED-Plus, respaldado por diversas iniciativas europeas como Eat2BeNice y PRIME.
Referencia: Gómez-Martínez C et al., 2026. doi: 10.1159/000550126.
El ensayo clínico demuestra que una intervención basada en alimentación saludable, ejercicio físico y apoyo conductual puede disminuir la impulsividad en personas mayores con alto riesgo cardiovascular.
Los comportamientos asociados a la impulsividad incluyen actuar sin pensar en las consecuencias, tomar decisiones precipitadas y dejarse llevar por las emociones del momento.
Se analizaron los datos de 306 participantes que fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos: uno siguió un programa intensivo de dieta mediterránea hipocalórica y actividad física, mientras que el otro recibió recomendaciones generales sobre la dieta mediterránea.
Los participantes que siguieron el programa intensivo mostraron una reducción significativa de los niveles de impulsividad y mejoraron su capacidad para tomar decisiones acertadas.
Es la primera vez que se demuestra que una intervención multimodal puede regular la impulsividad en personas mayores, lo que podría ayudar a prevenir enfermedades crónicas futuras.