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nature neuroscience

Frío y litio: nuevos aliados para frenar la pérdida de memoria

28/01/2026@18:24:51

Un estudio internacional, en el que participa el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), revela que la exposición al frío y el tratamiento con litio pueden retrasar la pérdida de memoria. Publicado en Nature Neuroscience, este trabajo identifica mecanismos neuronales que regulan activamente la duración de la memoria en el organismo modelo Caenorhabditis elegans. Los resultados muestran que los recuerdos olfativos se mantienen hasta ocho veces más tiempo a bajas temperaturas, sugiriendo que el olvido es un proceso activo controlado por circuitos neuronales. Además, el litio afecta vías de señalización neuronal similares a las del frío, aportando nueva información sobre sus efectos en el sistema nervioso. Este hallazgo tiene implicaciones significativas para entender cómo se forman y mantienen los recuerdos. Para más detalles, visita el enlace: https://biblioteca.cibeles.net/un-estudio-internacional-con-participacion-del-ibis-demuestra-que-el-frio-y-el-litio-pueden-retrasar-la-perdida-de-memoria/

La dopamina activa motivación y refuerzo de forma independiente

Investigadores del Instituto Cajal-CSIC han descubierto que los receptores de dopamina D3 y D1 activan por separado la motivación y el refuerzo en el cerebro, desafiando teorías previas sobre su funcionamiento conjunto. Este hallazgo, publicado en Nature Neuroscience, revela que el receptor D3 está relacionado con la motivación, mientras que el D1 se asocia al refuerzo conductual. Estas conclusiones abren nuevas vías para entender trastornos neuropsiquiátricos como la adicción y la depresión, sugiriendo que ambos receptores podrían ser dianas terapéuticas clave.

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COVID-19 persistente: La vacuna española que podría cambiarlo todo

Investigadores españoles demuestran que el coronavirus SARS-CoV-2 puede infectar distintas regiones del cerebro, produciendo daño cerebral. La vacuna desarrollada por el CNB-CSIC protege completamente frente a la infección y los daños en el cerebro, sugiriendo que podría prevenir COVID-19 persistente.