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Un estudio liderado por Consuelo Borrás, catedrática de Fisiología en la Universitat de València, revela que el ejercicio físico supervisado puede reducir el estrés oxidativo en personas mayores hospitalizadas. Este fenómeno, vinculado al envejecimiento y enfermedades crónicas, se mitiga mediante programas de ejercicio adaptados a las capacidades funcionales de los pacientes. Los resultados muestran que los participantes en el programa de ejercicio experimentaron mejoras significativas en su capacidad física y fuerza muscular, así como una reducción en los niveles de malondialdehído, un marcador de daño oxidativo. Además, se observó que los beneficios variaban según el perfil biológico de cada paciente, sugiriendo la necesidad de intervenciones personalizadas. Este hallazgo subraya la importancia del ejercicio como herramienta terapéutica para preservar la salud en adultos mayores durante su hospitalización. Para más información, visita el enlace: https://biblioteca.cibeles.net/el-ejercicio-fisico-supervisado-frena-el-estres-oxidativo-en-personas-mayores-hospitalizadas/.
Un estudio liderado por investigadores de la Universitat de València revela que el envejecimiento biológico y la fragilidad en personas mayores son procesos modificables a través de intervenciones de estilo de vida. Dirigido por Mª Carmen Gómez Cabrera y José Viña, el trabajo demuestra que un programa personalizado de ejercicio físico y suplementación nutricional puede revertir la fragilidad y frenar el envejecimiento biológico. Publicado en la revista Aging Cell, este ensayo clínico controlado involucró a 47 adultos mayores, mostrando mejoras significativas en su salud funcional y biomarcadores del envejecimiento. Este hallazgo resalta la importancia de hábitos saludables en la población anciana para mejorar su calidad de vida.
Un estudio pionero del IIS Biogipuzkoa y la Universidad de Zaragoza revela que nunca es tarde para hacer ejercicio, incluso a los 100 años. La investigación demuestra que el entrenamiento físico puede mejorar la fuerza y la autonomía en personas centenarias. Durante tres meses, 19 participantes realizaron un programa de entrenamiento de fuerza, mostrando mejoras significativas en su capacidad funcional y biomarcadores de fragilidad. Los resultados indican que el ejercicio no solo fortalece los músculos, sino que también impacta positivamente en la calidad de vida, permitiendo a los ancianos realizar actividades cotidianas con mayor independencia. Este hallazgo subraya la importancia del ejercicio en el envejecimiento saludable y sugiere que es posible mantener y mejorar la funcionalidad en edades avanzadas. Para más información, visita el enlace: https://biblioteca.cibeles.net/nunca-es-tarde-para-hacer-ejercicio-incluso-a-los-100-anos-se-puede-recuperar-fuerza-y-autonomia/.
Un estudio del Centro de Neurociencias Cajal (CNC) del CSIC revela que el ejercicio físico moderado mejora la memoria y la neurogénesis, gracias a la modulación de la microbiota intestinal. Investigaciones en modelos animales muestran que una práctica de unos 40 minutos a velocidad media aumenta la diversidad bacteriana en el intestino, lo que se traduce en beneficios cognitivos significativos. Los resultados sugieren que un ejercicio excesivo podría ser contraproducente. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para terapias basadas en la microbiota que podrían ayudar en enfermedades neurodegenerativas y trastornos cognitivos. La personalización del ejercicio según las características individuales puede maximizar sus beneficios para la salud cerebral.
Dos investigadores de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Loyola, Pablo Galán y Rafael Casuso han han realizado un estudio científico para comparar la respuesta del metabolismo humano cuando hace deporte por la mañana y por la tarde.
Adelgazar es uno de los propósitos más socorridos para el Año Nuevo, sobre todo después de las celebraciones decembrinas, en las que se tiende a comer más de lo normal y necesario. Muchas personas se adhieren a programas de ejercicio intenso para lograr la meta; sin embargo, esos esfuerzos no siempre funcionan…
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El ejercicio físico mejora la calidad de vida en pacientes con cáncer de pulmón, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid. La investigación revisó 13 ensayos clínicos con 600 pacientes y encontró que la actividad física supervisada ofrece beneficios significativos en el bienestar físico y la calidad de vida, tanto en etapas tempranas como avanzadas de la enfermedad. A pesar de que los resultados sobre la disnea no fueron concluyentes, se destaca la importancia del ejercicio como complemento a los tratamientos oncológicos. Este estudio subraya la necesidad de integrar programas de ejercicio físico en el abordaje integral del cáncer. Para más información, visita el enlace: https://biblioteca.cibeles.net/el-ejercicio-fisico-mejora-la-calidad-de-vida-en-pacientes-con-cancer-de-pulmon/.
Actividades como caminar o andar en bicicleta pueden prevenir hasta un 11% de las muertes por enfermedades cardiovasculares, según un informe del Instituto BIOMA. Sustituir el uso del coche por movilidad activa no solo mejora la salud individual, sino que también reduce la contaminación del aire y el ruido en las ciudades. Incorporar ejercicio moderado en los desplazamientos diarios ayuda a disminuir factores de riesgo como hipertensión y obesidad, promoviendo una mejor calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud destaca el sedentarismo como un factor crítico de mortalidad prematura. Fomentar estas prácticas contribuye a crear entornos urbanos más saludables y sostenibles.
Investigadores de la Universidad de Sevilla han iniciado el proyecto WEAPOM, que utiliza un reloj inteligente para medir la carga mecánica en el esqueleto y su efecto en la salud ósea. Este dispositivo wearable permitirá cuantificar la intensidad del ejercicio, fundamental para mejorar la densidad mineral ósea y prevenir fracturas, especialmente en mujeres postmenopáusicas. El estudio busca demostrar los beneficios del ejercicio controlado y desarrollar una plataforma tecnológica que se integre al sistema público de salud. Se invita a mujeres mayores de 45 años a participar en esta investigación, que incluye seguimiento médico especializado.
Aumentar la actividad física en la Unión Europea a 150 minutos a la semana podría prevenir 11,5 millones de casos nuevos de enfermedades no transmisibles antes del 2050 y salvar 10.000 vidas al año. Además, podría ahorrar a los Estados miembros hasta 8000 millones de euros al año de gasto sanitario.
Un año más, un kilo más... Antes comía peor y no engordaba... ¿Te suena?
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